El Misal, en su número 299, indica que el altar se debe construir separado de la pared para que se celebre, no de espaldas, sino de cara al pueblo:
« El altar se ha de construir separado de la pared, de modo que se le pueda rodear fácilmente y celebrar de cara al pueblo, que es lo mejor, donde sea posible».

Alejandro Pérez Verdugo
Delegado Diocesano de Liturgia