En la celebración de la Santa Misa, por la naturaleza de las intervenciones de quien preside, obispo o presbítero, deben pronunciarse claramente. Además deben ser escuchadas atentamente.
Por tanto, mientras interviene el presidente de la celebración, no se canta ni se reza otra cosa. Asimismo están en silencio el órgano o cualquier otro instrumento musical.

Alejandro Pérez Verdugo
Delegado Diocesano de Liturgia